Sinaí, la montaña de Moisés.

  

Llegue a Dahab muy tarde por la noche y no fue hasta el amanecer que tuve mi primer encuentro con el Mar Rojo. El interminable y tímido oleaje del Golfo de Aqaba llenaba un relajado horizonte que mostraba en la orilla opuesta las colinas de Arabia Saudí; pronto el Sol se convertía en el protagonista tiñéndolo todo de intensidad, dejándome en silencio. El incesante susurrar de las olas, la serenidad de aquella mañana y la luz que iba cubriendo cada rincón dieron compañía a mis primeras sensaciones en la península del Sinaí, se abría ante mí un lugar especial, un paraje bello, lleno de historia y creencias.

Mientras el amanecer se difuminaba sobre el bíblico Mar Rojo, crecían mis ganas de ver aquel mismo Sol encenderse nuevamente, quería volver a sentir aquella alegría serena, esta vez al atardecer, y desde lo más alto del monte Sinaí. Son las montañas sagradas y su gente las que me han motivado a difundir y valorar ese inconsciente universal que encuentro mientras recorro mi camino por las montañas de nuestro mundo. Desde la más remota antigüedad y para culturas tan lejanas como las originarias de los Andes y los Himalayas, o entornos tan diferentes como los hábitats de los nativos de Alaska y los de la sabana africana las montañas han sido siempre un entorno mágico, una fuente de vida e inspiración. Un ambiente divino para algunos y para otros cuando menos un paraje especial, que provoca contemplar, disfrutar, que no deja a nadie indiferente. Las montañas sencillamente resaltan sobre un horizonte mas llano, y atraen cuando menos nuestra mirada y silencio, y solo con esto nos regalan, aunque sea solo por segundos, una verdadera atención sobre el entorno en el que trascurre nuestra vida, el aquí; y sobre el único momento en el que esta se da y existe, el ahora. 

El monte Sinaí es una montaña mítica. Si tuviese algún sentido compararlas podríamos decir que es una de las montañas más sagradas que existe, se cree que fue allí donde Dios hablo a Moisés y le dio una ley para toda la humanidad, los Diez Mandamientos. Es una montaña venerada por judíos, musulmanes y cristianos, más de tres mil millones de personas la consideran Santa y miles la ascienden cada año para ver el atardecer o el amanecer que se extienden, sobre nosotros mismos.

El Desafío Apus no trata sobre escalar una lista cerrada de montañas, va mucho más allá, consiste en promover la conservación de estos ecosistemas y la herencia cultural de sus pueblos. Las montañas sagradas son inacabables y la lista de ellas seguira totalmente abierta y desconocida por la sencilla razón de que las sensaciones y la inspiración que encuentra en la montaña cada persona proveniente de la inmensa diversidad de culturas y creencias que existe en nuestro mundo es incalculable. Y justamente esto es lo que más me gusta de nuestra iniciativa, un horizonte inacabable. Confieso que cuando la idea de llevarla a cabo tomó forma, surgió una lista inicial que fue creciendo imparablemente, y entre las primeras montañas emblemáticas que vinieron a mi mente, apareció el monte Sinaí como él referente.

Gracias a Dios y a que Banoa me ha enviado a Egipto para que repase y vea nuevas posibilidades en nuestra ruta de trekking por el Desierto Blanco, surgió la oportunidad y el tiempo justo para escaparme a celebrar navidad en el monte Sinaí. En mis pocas horas libres me he refrescado en el profundo azul de un mar Mar Rojo encendido y he visto al Sol cobrar toda su intensidad nuevamente al atardecer, esta vez desde la cumbre de djebel Musa, como llaman en árabe a la “montaña de Moises”.

 

 

Un cielo puro acompaño mi ascenso y he tenido suerte a lo largo del mismo; en un lugar tan frecuentado he andado solo, en silencio, y nada me ha distraído de ver como la montaña cobraba su verdadera gran dimensión. El monte Sinaí no solo no me dejo indiferente, me lleno con su historia y sus vistas, con sus riscos y senderos de roca, y creo que compartió conmigo mucho de aquello que inspira en tanta gente. Todo fue simple y sencillo, seguí a un cielo que viajo de un puro azul a un rojizo intenso y mis pasos encontraron un horizonte que me arrastra a seguir soñando, sin límites. Para mi, los encuentros con gente proveniente de todas partes son un regalo y aquel  día la sensación de sentirme uno mas, fue realmente grata, como lo fue también aquella conversación que surge con uno mismo, en momentos y lugares sencillamente especiales, sagrados.

A la noche, las murallas del monasterio de Santa Catalina volvieron a una profunda calma, quedándose todo dormido, volviéndose remoto, en el medio de la nada.

Ve las vistas desde lo alto del monte Sinaí ( video Sinaí) y visita nuestro canal SacredMountains en You Tube.

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7 comentarios

  1. Qu+e chévere lo que haces Fernando ! Cuándo has estado allá? Lindas vistas y fotos. Felicitaciones por lo que haces.
    Saludos !!
    Susana

  2. Saludos desde Lima, Fernando…
    Qué gusto saber que el viaje continua…
    Buen 2010

  3. HOLA BUENAS TARDES
    ES ESPECTACULAR ME GUSTO MUCHO !!!!!!!!!!
    tambien lo hago siempre conocer y escalar es fantastico.
    felicitaciones

  4. Hola Fer,¡qué lugares¿eh?……………….
    Yo también he tenido la suerte de llenarme la mirada con los paisajes que se ven desde algunas cimas en las que tú has estado:Sinaí,Elbrus,Ararat,Aconcagua,Kilimanjaro………..y otras más por todo el mundo porque a mí también me gusta escalar montañas sagradas y aquellas que están ubicadas en lugares “especiales” o en cuyos alrededores viven gentes muy interesantes,con una sabiduría antigua o energía enriquecedora.Y ésta gran curiosidad de conocimiento,es la que me lleva a escalar una Montaña y no otra,más que por su altura o su dificultad.
    Te envío un abrazo lleno de positividad ,entusiasmo y fuerza para que sigas cumpliendo tus sueños haciendo de tu vida un camino muy hermoso y puedas seguir compartiéndolo con tod@s nosotr@s.
    Sarvam Mangalam(que todos los seres sean felices,en tibetano).
    Con cariño
    Nayana

  5. los mas hermoso dela vida es toda esa sensacion que puedas tener en ese momento estar hay puedes hablar en silencio con dios pedirle tantas cosas hermosas que nos dejo en mundo y asi nosotros no le agradesemos nada com el corazon abierto para pedirle perdon por todos los pecados que tenemos en este mundo gracias

  6. es lo mas ermoso q ey bisto con tinuna decubiendo y sige padlate


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